lunes, 2 de noviembre de 2015

HOMUNCULUS

Nakoshi es un chico de unos treinta años que vive en el coche debido a su precariedad económica. Todos los días se relaciona con unos vagabundos de un parque pero no los siente como iguales porque no acaba de asimilar su indigencia. De ahí que siempre vista con traje. Un día conoce a Manubu Ito, un estudiante de medicina que le ofrece una importante suma de yenes a cambio de someterse a una trepanación. Esta intervención consiste en hacer una agujero en el cráneo con el objetivo de despertar el famoso sexto sentido. Aunque en un primer momento se niega, acaba accediendo para poder recuperar el coche que tenia embargado. Es a partir de este momento en el que empieza la trama, pues Nakoshi comienza a ver a la gente de forma distorsionada, grotesca y se hipersexualiza. Debido a ésto, la obra contiene bastantes imágenes de alto contenido sexual y otras un tanto bizarras. A priori, es difícil seguir el hilo argumental porque van sucediendo "aparentemente" cosas sin sentido, pero si te paras y analizas un poco, te das cuenta de que hay un mensaje. Hideo Yamamoto quiere (bajo mi criterio), con esas horribles visiones, mostrar las debilidades, los secretos y las inseguridades de las personas para enseñarnos que todos tenemos deseos oscuros, pensamientos ocultos y actitudes perversas que nadie puede ver. Nakoshi como tiene desbloqueada el área frontal de la represión es capaz de ver más allá de lo que el resto del mundo puede. Un mundo, en el que las primeras impresiones y apariencias lo son todo.
Género Seinen, psicológico y sobrenatural. Este manga fue una de las primeras del género que pasó por mis manos y de las primeras en dejarme estupefacta (me encanta esta palabra). No lo recomiendo a aquellos que sean sensibles a ciertas imágenes y contenidos.